segunda-feira, 26 de fevereiro de 2018
Resultado (um deles) das PPP`s na Saúde: Vila Franca de Xira. Antigo hospital foi abandonado com quase tudo lá dentro
Fecharam as portas e deixaram aparelhos, monitores, máquinas, macas, muitas camas e cadeiras. Está tudo ali, sem uso, há quatro anos e meio.
27 de agosto passado, Pedro (nome fictício) chegou ao antigo hospital de Vila Franca de Xira. Com a máquina fotográfica na mão, aproximou-se do edifício principal e começou a olhar para as janelas. Um amigo daquela zona tinha-o alertado para o facto de o Hospital Reynaldo dos Santos estar aberto, sem alarmes ou seguranças a vigiar a zona. Também já havia janelas partidas, disse-lhe.
Pedro tinha de ver com os seus próprios olhos — ou não fosse ele um "caçador" assumido de fotografias em locais abandonados. Naquele domingo, logo pela manhã, reuniu um grupo de amigos e entrou no edifício.
Confirmou-se tudo o que lhe tinha sido dito. "A única coisa que eles fizeram foi emparedar as portas, mas esqueceram-se das janelas. Entrei por uma delas", conta à MAGG. "É escandaloso. Quando entrei e vi aquilo fiquei chocado."
Ao nível do chão, Pedro descobriu três ou quatro janelas destruídas. Escolheu uma e, sem grande esforço, entrou no Hospital Reynaldo dos Santos. Em menos de um minuto estava dentro do edifício principal. Seria de esperar que as salas estivessem vazias. Certo?
Errado. Duas máquinas de raio-x, várias camas de bebé, cadeiras das salas de espera por todo o lado e um bloco operatório intacto. "Camas de hospitais então, nem as contei. Era um disparate, deviam estar ali entre 100 a 200. Se tivesse de dar uma percentagem, diria que levaram 30 a 40% do hospital. 60 a 70% ficou ali."
Foi a 28 de março de 2013 que se fizeram as devidas despedidas do velhinho Hospital Reynaldo dos Santos para dar as boas-vindas ao novo Hospital de Vila Franca de Xira. Três vezes maior do que o anterior, abriu com 280 camas de internamento, nove salas do bloco de operatório, 33 gabinetes para consultas externas, três novas especialidades (hemodiálise, infeciologia e psiquiatria) e um investimento total de 108 milhões de euros. (...)
Reportagem completa em MAGG
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sexta-feira, 16 de fevereiro de 2018
Não há dinheiro para o SNS mas há para os hospitais privados
Mais de metade dos gastos dos hospitais privados é pago pelo Estado
A informação surge numa altura em que os grupos privados de saúde contestam a atualização das tabelas de preços da ADSE, alegando que em muitos casos os valores propostos são inferiores ao ato médico.
O Estado português cobriu 51% dos gastos dos hospitais privados em 2015, segundo a última Conta Satélite da Saúde, publicada pelo Instituto Nacional de Estatística (INE), noticia o "Jornal de Negócios" esta quarta feira.
Através da ADSE, o subsistema de saúde dos funcionários públicos, o Estado financia 20% da despesa corrente dos hospitais privados. Somando os pagamentos do Serviço Nacional Saúde (SNS) a prestadores de saúde privados e as deduções fiscais por despesas de saúde, o Estado suportou 51% dos hospitais privados, segundo o "Negócios".
Mais do que as familias (36,6%), do que os subsistemas de saúde privados (3,5%) e do que seguros (8,9%), o Estado acaba por ser quem mais gasta no setor privado da saúde, através do SNS (30,9%), ADSE e outros subsistemas de saúde (16,4%), deduções fiscais (3,4%) e outros (0,3%), segundo os dados do INE. (...)
e
Hospital de Santa Maria encaminhou 137 mulheres para o privado
A transferência foi causada pelo fecho de consulta no Hospital de Santa Maria. Presidente da administração do CHLN é ouvido nesta quarta-feira.
O Hospital de Santa Maria, em Lisboa, enviou 137 mulheres para realizarem interrupção voluntária de gravidez numa clínica privada durante o período em que a consulta esteve encerrada, no início do ano, por falta de profissionais de enfermagem.
A primeira consulta de interrupção voluntária de gravidez (IVG) no maior hospital do país esteve encerrada no início do ano por falta de enfermeiros especialistas, tendo sido retomada no dia 1 de Fevereiro. O presidente da administração do Centro Hospitalar de Lisboa Norte (CHLN), onde está integrado o Santa Maria, está nesta quarta-feira a ser ouvido no Parlamento sobre o encerramento desta consulta, a pedido do PCP.
Carlos Martins disse aos deputados que 137 utentes foram enviadas para realizar interrupção da gravidez no privado, e por escolha da mulher, durante o período de encerramento da consulta. Daquelas 137 utentes, 127 abortaram através de método cirúrgico e apenas dez o fizeram por método medicamentoso. (...)
da imprensa...
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quinta-feira, 15 de fevereiro de 2018
Capitalismo y enfermedad mental: la epidemia del siglo XXI
x Iratxe
Nos enfrentamos a una de las epidemias más duras por su constante temporal: el capitalismo como enfermedad mental y mortal.
Todas conocemos la peste negra o la gripe española. Aparecen en cualquier libro de texto. También la tuberculosis, la lepra y más recientemente el cólera y la malaria. Más actual, el ébola. Epidemias y en algunos casos pandemias que copan portadas en los medios de comunicación en el momento de estallar pero que, una vez dejan de ser peligrosas para los países occidentales, dejan de importar y quedan silenciosamente sufridas por aquellos que con su salvaje explotación nos salvan los muebles a los del otro lado del charco. Pero, ¿estamos libres de epidemias en este mundo rosa de los países occidentales, de las potencias mundiales y los países de la guerra?
Yo sostengo que no. Y de hecho, creo que nos enfrentamos a una de las epidemias más duras por su constante temporal: el capitalismo como enfermedad mental y mortal.
En un brillante artículo del compañero Miguel Huertas (http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/1667-salud-mental-lucha-de-clases), se define el capitalismo como "una patología socioeconómica que chorrea hacia abajo y nos destruye" y se afirma, no en vano, cómo las reglas del juego y la crisis sistémica que sufrimos está estrechamente relacionada con las patologías a las que nos encontramos expuestas (trastornos depresivos, de angustia, etc.) y cómo la política, la lucha de clases es la única manera de acabar con la perpetuación de esta tendencia de la (in)salud mental.
Efectivamente, tan sólo con observar los datos podemos comprobar cómo se multiplican por dos los porcentajes de riesgo de sufrir depresión cuando uno se encuentra desempleado y tiene familia, o una hipoteca que pagar. Conveniente es traer aquí el dato de consumo de antidepresivos ISRS (Inhibidores Selectivos de Recaptación de Serotonina) aumentado en un 159,3%. Tampoco nos tranquilizan los recientes datos que cifran el consumo de ansiolíticos en España en hasta un 15,5% de la población, tratamientos que sólo palian los síntomas mediante la hipnotización y la sedación y no resuelven ningún problema. Nuestra calidad de vida es cada vez menor y lo que significaba progreso, el avance de la ciencia frente a las enfermedades, cada vez es más un sinónimo de retroceso, ya que en muchos casos, ni siquiera podemos acceder a ello.
A pesar de este denunciado abuso de psicofármacos en el Estado Español, la tenebrosa cifra de suicidios corrobora la primera afirmación. Mientras que en las escuelas estudiamos que las principales causas de muerte en España son la fácilmente recordable "CCC" (Corazón, Cáncer y Carretera), la realidad "oculta" nos muestra que frente a las 1.309 personas muertas por accidentes de tráfico en 2012, 3.559 se quitaron la vida. Un año después, la cifra sólo aumenta hasta las 3.870. De hecho, por desgracia, supone un récord histórico más preocupante que el de las temperaturas veraniegas registradas, siendo la cifra más alta de los últimos 25 años y significando un incremento cercano al 10% en relación a las cifras desde 2010.
¿Qué podemos hacer? ¿Cómo paramos esta sangría de trabajadoras que, a la luz de los datos, es casi estructural? La única manera de acabar con una enfermedad es erradicarla, por lo tanto, sólo cabe una respuesta: Lucha de clases. A través de la solidaridad, la fuerza, la lucha, el apoyo mutuo, la creación de vínculos y la defensa de nuestra dignidad y nuestros derechos acabaremos con ese virus del capital, que nos infecta de alienación, de miseria, que nos cambia el plato de comida por el sedante y el techo por el antidepresivo para seguir despojándonos de los servicios públicos en pos de pagar esa ilegítima, odiosa y criminal Deuda.
Sólo luchando por la libertad total de las mujeres para decidir sobre su cuerpo, sólo luchando por una sanidad pública y de calidad a la que le importen más las personas que los beneficios farmacéuticos y empresariales. Sólo luchando contra los ERE’s y las reformas laborales que asfixian a tantas familias, por el derecho a huelga, a manifestación y a la libertad de expresión. Sólo exigiendo la libertad de todas las compañeras presas por luchar contra el sistema; sólo luchando, en definitiva contra todo aquello que nos imponen a través de la violencia estatal y el poder oligárquico que se perpetúa desde el franquismo, podremos acabar con este gran problema de salud pública y todos los que devienen de él. Sólo la auto-organización de trabajadoras en los barrios es capaz de erradicar al monstruo y detener la inoculación de su veneno. No hay que mejorarlo, hay que destruirlo. Desde el corazón del imperialismo y las potencias del capitalismo tenemos que enarbolar la bandera del socialismo, activar la resistencia y la respuesta hasta acabar con todo tipo de opresión. Contra el capital sólo nos queda vencer en las calles.
Por nuestra vida, ¡abajo el capitalismo!
Por nuestra libertad, ¡abajo el régimen!
Por nuestra dignidad, ¡no al pago de la Deuda!
* Militante de Red Roja
www.redroja.net
Nos enfrentamos a una de las epidemias más duras por su constante temporal: el capitalismo como enfermedad mental y mortal.
Todas conocemos la peste negra o la gripe española. Aparecen en cualquier libro de texto. También la tuberculosis, la lepra y más recientemente el cólera y la malaria. Más actual, el ébola. Epidemias y en algunos casos pandemias que copan portadas en los medios de comunicación en el momento de estallar pero que, una vez dejan de ser peligrosas para los países occidentales, dejan de importar y quedan silenciosamente sufridas por aquellos que con su salvaje explotación nos salvan los muebles a los del otro lado del charco. Pero, ¿estamos libres de epidemias en este mundo rosa de los países occidentales, de las potencias mundiales y los países de la guerra?
Yo sostengo que no. Y de hecho, creo que nos enfrentamos a una de las epidemias más duras por su constante temporal: el capitalismo como enfermedad mental y mortal.
En un brillante artículo del compañero Miguel Huertas (http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/1667-salud-mental-lucha-de-clases), se define el capitalismo como "una patología socioeconómica que chorrea hacia abajo y nos destruye" y se afirma, no en vano, cómo las reglas del juego y la crisis sistémica que sufrimos está estrechamente relacionada con las patologías a las que nos encontramos expuestas (trastornos depresivos, de angustia, etc.) y cómo la política, la lucha de clases es la única manera de acabar con la perpetuación de esta tendencia de la (in)salud mental.
Efectivamente, tan sólo con observar los datos podemos comprobar cómo se multiplican por dos los porcentajes de riesgo de sufrir depresión cuando uno se encuentra desempleado y tiene familia, o una hipoteca que pagar. Conveniente es traer aquí el dato de consumo de antidepresivos ISRS (Inhibidores Selectivos de Recaptación de Serotonina) aumentado en un 159,3%. Tampoco nos tranquilizan los recientes datos que cifran el consumo de ansiolíticos en España en hasta un 15,5% de la población, tratamientos que sólo palian los síntomas mediante la hipnotización y la sedación y no resuelven ningún problema. Nuestra calidad de vida es cada vez menor y lo que significaba progreso, el avance de la ciencia frente a las enfermedades, cada vez es más un sinónimo de retroceso, ya que en muchos casos, ni siquiera podemos acceder a ello.
A pesar de este denunciado abuso de psicofármacos en el Estado Español, la tenebrosa cifra de suicidios corrobora la primera afirmación. Mientras que en las escuelas estudiamos que las principales causas de muerte en España son la fácilmente recordable "CCC" (Corazón, Cáncer y Carretera), la realidad "oculta" nos muestra que frente a las 1.309 personas muertas por accidentes de tráfico en 2012, 3.559 se quitaron la vida. Un año después, la cifra sólo aumenta hasta las 3.870. De hecho, por desgracia, supone un récord histórico más preocupante que el de las temperaturas veraniegas registradas, siendo la cifra más alta de los últimos 25 años y significando un incremento cercano al 10% en relación a las cifras desde 2010.
¿Qué podemos hacer? ¿Cómo paramos esta sangría de trabajadoras que, a la luz de los datos, es casi estructural? La única manera de acabar con una enfermedad es erradicarla, por lo tanto, sólo cabe una respuesta: Lucha de clases. A través de la solidaridad, la fuerza, la lucha, el apoyo mutuo, la creación de vínculos y la defensa de nuestra dignidad y nuestros derechos acabaremos con ese virus del capital, que nos infecta de alienación, de miseria, que nos cambia el plato de comida por el sedante y el techo por el antidepresivo para seguir despojándonos de los servicios públicos en pos de pagar esa ilegítima, odiosa y criminal Deuda.
Sólo luchando por la libertad total de las mujeres para decidir sobre su cuerpo, sólo luchando por una sanidad pública y de calidad a la que le importen más las personas que los beneficios farmacéuticos y empresariales. Sólo luchando contra los ERE’s y las reformas laborales que asfixian a tantas familias, por el derecho a huelga, a manifestación y a la libertad de expresión. Sólo exigiendo la libertad de todas las compañeras presas por luchar contra el sistema; sólo luchando, en definitiva contra todo aquello que nos imponen a través de la violencia estatal y el poder oligárquico que se perpetúa desde el franquismo, podremos acabar con este gran problema de salud pública y todos los que devienen de él. Sólo la auto-organización de trabajadoras en los barrios es capaz de erradicar al monstruo y detener la inoculación de su veneno. No hay que mejorarlo, hay que destruirlo. Desde el corazón del imperialismo y las potencias del capitalismo tenemos que enarbolar la bandera del socialismo, activar la resistencia y la respuesta hasta acabar con todo tipo de opresión. Contra el capital sólo nos queda vencer en las calles.
Por nuestra vida, ¡abajo el capitalismo!
Por nuestra libertad, ¡abajo el régimen!
Por nuestra dignidad, ¡no al pago de la Deuda!
* Militante de Red Roja
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quarta-feira, 31 de janeiro de 2018
O famigerado suplemento para os enfermeiros especialistas
Depois de terem andado a encanar a perna à rã os sindicatos lá mostraram o jogo e revelaram, entre outras coisas, que o tal subsidio ou suplemento para os enfermeiros que detem o título de enfermeiro especialista é só para os que eram enfermeiros especialistas na anterior carreira. E continuam a escamotear que isso é facto consumado.
Em vez dos 600 euros serão apenas 150 euros e somente para 7 mil enfermeiros, como já tinha sido dito e orçamentado em Outubro do ano passado, perfazendo os tais 14 milhões de euros. Ora, enfermeiros detentores do título de enfermeiro especialista, CTFP e CIT, serão quase o dobro, no entanto, a situação foi iludida. E mesmo que agora, em 12 de Janeiro, com o ACT assinado pelos sindciatos, embora "parcelar e transitório", algo diferente fosse acordado, mas como não há verba orçamentada, seria só para 2019. Factos iludidos pelos sindicatos.
E quanto à reestruturação da carreira, apesar do esforço em se apresentar uma nova proposta através de foruns com gente da mesma família, já estaremos a ser esclarecidos, bem como ao caracter do presente ACT, sabendo todos nós o que verdadeiramente significa "parcelar e transitório" neste país. Em relação a este tópico da "revisão da Carreira de Enfermagem" voltaremos em breve a debruçar-nos porque irá dar que falar, ao que parece será mais uma bosta semelhante à actual carrreira. Há pressa, o governo poderá ir-se embora para o ano. Geralmente... cadelas apressadas parem os cachorros cegos.
No entanto, há dinheiro para as Parcerias Público Privadas (PPP) da área da Saúde, a despesa ficará em 2017 nos 479 milhões de euros, prevendo-se que em 2018 atinja os 471 milhões de euros, sabendo nós que o histórico dos últimos anos tem mostrado que a despesa com este tipo de gestão de hospitais do SNS acaba por se situar significativamente acima do estimado, aqueles montantes serão na realidade bem superiores.
No entanto, só para citar este exmplo quanto às PPP, em cinco anos o estado gastou mais 51,3 milhões de euros com a PPP de Cascais para contratualizar os mesmos serviços que contratualiza com os hospitais de gestão pública; e agora, em janeiro deste ano, o governo decidiu lançar um novo concurso internacional com vista... à renovação da PPP de Cascais. E esta, hein!
No entanto, o porta-voz e deputado do PS João Galamba foi claro em dizer que em 2019 dificilmente haverá dinheiro para o aumento dos salários dos funcionários públicos!
Assim vamos de saúde: Carta aberta ao ministro da Saúde
Exmo Senhor Ministro da Saúde Dr. Adalberto Campos Fernandes,
1. Na quarta-feira dia 27.12.17 dirigi-me às urgências do Hospital de Santa Maria com uma dor precordial muito forte. Uma vez que tenho pericardite recidiva ( duas em 2016 e um episódio em 2017) devidamente diagnosticada e que me mantiveram internada quer em Portugal, quer na Alemanha, conheço bem os sintomas.
Chegada à urgência não havia nem maca, nem uma cadeira de rodas para me sentar. Valeu-me o voluntarismo de um agente da PSP, que conhecendo o Hospital, me conseguiu desencantar uma cadeira.
A fila para a inscrição na urgência era extensa e nenhuma observação, monitorização ou canalização de veia foi feita porque faltava o "acto administrativo".
Não sendo eu profissional de saúde acredito que um "acto administrativo" (ou a falta do mesmo) não seja impeditivo de prática clínica. Ou vivemos numa república kafkiana?
Acrescento que uma dor precordial é sempre prioritária (como um AVC) haja ou não fila.
Foi-me atribuída uma pulseira amarela na triagem e fiquei na sala de espera, sem que nenhum tipo de medicação para a dor me fosse administrado.
Fui observada por uma médica de medicina interna que prescreveu análises sanguíneas, um ECG e um raio x ao coração. Entre a minha entrada em Santa Maria e a realização de todos os exames (entrada antes das 21 horas) passaram-se mais de cinco horas.
2. A médica, apesar de eu ter contado todo o meu historial e ter explicado que passo boa parte do ano em países em desenvolvimento e junto das populações e os mais carentes dos carentes como os refugiados, desvalorizou esse factor, e não prescreveu uma ecografia cardíaca que usualmente permite fazer o diagnóstico da pericardite quando os outros meios complementares de diagnóstico não a detectam.
Aproveito aqui para questionar porque razão os hospitais portugueses não estão ligados em rede permitindo ao clínico saber a que procedimentos o paciente já foi submetido e a sua história clínica? Em vez de eu contar, não teria sido mais fácil ver todos os exames e o meu processo no Hospital Central de Vila Real onde estive internada em Novembro de 2016?
Em resumo: com uma queixa cardíaca, não fui vista por um clínico da especialidade e fui enviada para casa com Aspergic e um "se se sentir mal volte amanhã".
(...)
Helena Ferro de Gouveia
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Estudo sinaliza dificuldades no acesso e alerta para falta de enfermeiros
Estudo para a Comissão Europeia frisa que, "futuramente, o Serviço Nacional de Saúde [em Portugal] tem como desafio conseguir manter a motivação dos seus profissionais, bem como conter e inverter a sua saída".
A análise comparativa aos 28 Estados membros, encomendada pela Comissão Europeia à Organização de Cooperação e Desenvolvimento Económico (OCDE) e ao Observatório Europeu de Sistemas e Políticas de Saúde, sinaliza que em Portugal há falta de enfermeiros tendo em conta a população.
De facto, de acordo com os dados divulgados, o número de enfermeiros (6,3 por 1000) no nosso país ainda é inferior à média da UE (8,4).
Já no diz respeito aos médicos, o relatório "Estado da Saúde na União Europeia – Portugal: Perfil de Saúde do País 2017" divulgado na semana passada, revela que a proporção é mais alta do que na generalidade dos 28 países da UE (4,6 por mil habitantes contra 3,5), no "entanto, o número está sobrestimado em 30 % por contabilizar todas as pessoas habilitadas a exercer medicina".
A nível da proporção de enfermeiros apenas a Espanha, Itália, Eslovénia, Bulgária e Chipre apresentam números mais preocupantes.
Dificuldades no acesso à saúde
O relatório aponta como maiores obstáculos no acesso aos cuidados de saúde em Portugal "os tempos de espera e a distribuição geográfica desigual das instalações". A distribuição dos recursos varia não só entre regiões como entre municípios. Registam-se ainda disparidades significativas nos indicadores de riqueza e de saúde entre as grandes áreas metropolitanas de Lisboa e Porto e as regiões do interior.
"Muitas das pessoas que vivem nas zonas rurais estão em risco de pobreza e defrontam-se com obstáculos (em especial a distância) que dificultam o acesso a serviços de saúde de qualidade", lê-se no documento. Acresce que os profissionais de saúde concentram-se nas zonas costeiras, na Grande Lisboa e no Grande Porto.
O relatório sinaliza também as "grandes disparidades geográficas na distribuição dos profissionais de saúde do SNS por profissão, assim como na distribuição das instalações públicas de cuidados de saúde primários". Em 2015, havia ainda cerca de 1,2 milhões de utentes do SNS sem médico de família.
Os técnicos da OCDE e do Observatório Europeu de Sistemas e Políticas de Saúde alertam que "as pressões sobre os profissionais de saúde irão agravar a escassez futura de recursos humanos no SNS".
"Outro desafio diz respeito aos salários dos profissionais de saúde no setor público", acrescentam, sublinhando que "os salários mais elevados praticados no setor privado incentivam médicos e enfermeiros a sair do SNS, ou mesmo a emigrar para outros países".
"Efetivamente, tem-se assistido nos últimos anos a uma vaga emigratória de profissionais de saúde, em especial de enfermeiros. Futuramente, o SNS tem como desafio conseguir manter a motivação dos seus profissionais, bem como conter e inverter a sua saída", assinalam.
Da imprensa
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sexta-feira, 1 de dezembro de 2017
Sobre a depressão
Então, de repente, começa a aparecer nas redes sociais uma postagem sobre depressão. Uma novidade que vai acabar com o problema. Esse é um tema que me toca, fui lá ver. Diz o texto que o número de pessoas diagnosticadas com depressão no Brasil cresceu 61% nos últimos dez anos, passando de 5,5% da população em 2006 para 8,9% em 2016. A taxa brasileira é a maior em toda a América Latina e a segunda nas três Américas, ficando os Estados Unidos em primeiro lugar. No mundo todo a taxa é de 4,4%.
A considerar esses números da tal pesquisa, o Brasil teria 17 milhões e 800 mil pessoas sofrendo de depressão. E, segundo a Organização Mundial de Saúde, o Brasil é o campeão mundial em ansiedade, tendo 9,3% sofrendo com esse problema, o que dá um total de quase 19 milhões. Juntando os dois dramas, depressão e ansiedade, temos cerca de 37 milhões de almas afetadas. Ainda segundo a OMC, em 2015, 788 mil pessoas morreram por suicídio. Isso representou quase 1,5% de todas as mortes no mundo, figurando entre as 20 maiores causas de morte em 2015. Entre jovens de 15 a 29 anos, o suicídio foi a segunda maior causa de morte em 2015.
Deveras, os números são estarrecedores. E os índices aparecem em todo o mundo, sendo a menor taxa a de 2,9%, numa pequena ilha da Oceania.
Segundo pesquisas médicas a depressão é de fato uma doença causada pela deficiência ou mau funcionamento de um neurotransmissor chamado serotonina. Esse neurotransmissor tem várias funções dentro das pessoas, muitas delas ainda não descobertas. É a serotonina que mantém o cérebro em vigília, que regula o humor, que equilibra a saciedade e o desejo sexual, regula a temperatura corporal, sensibilidade à dor, e muitas coisas mais.
Assim, a solução para esse problema passa a ser óbvia: remédio! E é por aí que atua a indústria farmacêutica, empurrando toda a sorte de medicamentos que regulam e reequilibram a tal da serotonina já que sem ela ficamos de mau humor, perdemos o interesse na vida, comemos sem parar ou não comemos, e não dormimos.
Cá comigo fico pensando que se há um neurotransmissor dentro de nós que se desequilibra, esse desequilíbrio não acontece por mágica. Ele é provocado. E o agente provocador tem um nome: capitalismo.
Alguém pode dizer: ah, lá vêm esses esquerdopatas com essas teorias mirabolantes sobre as maldades do capital. Tudo bem. Mas, vamos pensar. Como alguém que não tem emprego, ou que perdeu a aposentadoria, ou que ganha mal e não consegue reproduzir a vida, que tem de enfrentar cinco horas no trânsito para chegar ao trabalho, que é vigiado pelos feitores, que não tem moradia, que vive afogado no medo, que não consegue estudar, que não tem lazer, que mal pode ver os filhos porque trabalha demais, que não consegue cuidar dos pais e outras tantas dores mais, pode não se deprimir? Como não viver em estado de ansiedade se o Datena diz todos os dias que vivemos num mundo de terror? Como não viver em sobressalto se não há esperança de presente, nem de futuro? Como não desequilibrar a serotonina se o alimento que se come não é mais natural, está impregnado de veneno e de outros químicos?
A vida que o capitalismo nos apresenta como a vida moderna não é a melhor vida. Pelo menos não para os trabalhadores. Pode ser para o 1% que vive do trabalho dos demais. Mas, para os 99% não é boa não. Ah, mas eu tenho celular, tablete, computador, TV de LED, tenho acesso a tudo de bom que o capitalismo criou. Pode ser, mas a que preço? O trabalho te rouba vida, as tecnologias te roubam vida, os alimentos processados te roubam vida, a falta de contato humano comunitário te rouba vida, tudo isso desequilibra teu corpo, tua mente, teu ser inteiro. Alguém pode dizer que em Cuba também tem depressão e lá não tem capitalismo. É verdade. Não tem capitalismo, mas a ilha vive atacada pelo capitalismo há 60 anos, então, sofre os efeitos também.
A depressão e a ansiedade, que tomam conta da alma de quase 40 milhões de brasileiros, são males típicos do capitalismo, é uma doença social. Disso não tenho dúvidas. E o capitalismo é tão "bonzinho" que é também capaz de criar os medicamentos que te façam ficar bem, de bom humor, de bem com a vida, mesmo vivendo nesse inferno. Dá-lhe ritalina, clonazepan, triptox5, e outras cositas más. Uma pílula e tudo fica bem, bora seguir arrastando a canga no trabalho, se acabando, e ainda assim chegar em casa sorridente, comer uma porção de transgênicos agrotoxicados e prontos para uma boa transa. O mundo não é tão ruim, afinal. E se não tiver grana para um remedinho chique, tem a pinga, a cerveja, qualquer outra coisa que libere a tal da serotonina, essa malvada.
Alguns ainda orientam a equilibrar a serotonina com comida saudável. Um bom vinho, chocolate amargo, sementes, frutas. Mas, aos pobres, isso está inviabilizado. Comida tem de ser orgânica e o orgânico custa o olho da cara. Então, come-se o que tem no mercado mais barato. Não há escolhas. E se a liberdade escolher entre possibilidades concretas, não há liberdade.
A vida é uma batalha renhida no capitalismo. Batalha de morte. Não dá para amolecer. É certo que, às vezes, uma muletinha cai bem. Mas ela tem de ser pontual e cirúrgica. O que precisamos mesmo é garantir a nossa serotonina no braço, cortando a cabeça do capital, mudando o modo de organizar a vida. Nada de amortecer a dor e ficar no sofá vendo a Globo. Há que treinar o corpo, fortalecer os músculos, afinar a pontaria, estar pronto para a peleia. Porque ela é cotidiana.
Heráclito já mostrou lá atrás que a essência da vida é movimento. E é assim que enfrentamos. Movendo-nos, espreitando os inimigos, armando-lhes armadilhas, alertas, alertas.
A tristeza é coisa boa, nos faz ruminar. A ansiedade nos faz avançar. São sentimentos e sensações do humano. A depressão é doença social do capitalismo. Para ela acabar, temos de acabar com ele. E não há o que temer. Quando o capitalismo morrer e vier no seu lugar o comunismo, vai ser tão bom, tão solidário, tão comunitário, tão bonito, que nossa serotonina cantará e dançará dentro de nós, fazendo com que nossos corpos também possam celebrar a alegria e o prazer, vivendo numa sociedade de riquezas repartidas, sem propriedade privada e sem exploração.
daqui
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